Retención de líquidos

 

Por la mañana te despiertas con los ojos un poco hinchados, a veces con toda la cara. El anillo te aprieta y, a lo largo del día, notas las piernas tirantes y los pies más hinchados de lo habitual.

Seguro que ya has notado estos síntomas en alguna ocasión. Pero ¿a qué se debe esta retención de líquidos en los tejidos y qué se puede hacer al respecto? Nuestro cuerpo está compuesto principalmente de líquido, que se distribuye en determinados espacios. No solo hay líquido dentro de las células, sino también entre ellas, en el tejido conjuntivo entre los órganos y en el tejido subcutáneo.

 

 

Cómo se produce

 

En pocas palabras, se produce un edema cuando el agua sale de los vasos y se acumula en los tejidos o en determinados espacios del cuerpo. La acumulación de líquidos puede darse en cualquier parte del cuerpo.

El proceso comienza en la sangre. La sangre está compuesta por muchos tipos de células diferentes que flotan en una mezcla líquida. Un equilibrio entre varios factores, como la presión en los vasos sanguíneos o la cantidad de proteínas en el plasma sanguíneo, regula un mecanismo delicado. El líquido de los vasos sanguíneos más pequeños (capilares) es absorbido por los espacios intercelulares de los

órganos, tejidos o células y, a través de los vasos linfáticos, acaba regresando a la parte venosa del sistema circulatorio. Si aumenta la presión dentro de los pequeños vasos, se filtra más líquido al tejido circundante. Como consecuencia, disminuye la presión en los vasos. Unos sensores de presión situados en la arteria carótida y la aorta miden su grado de llenado y, cuando los valores son bajos, provocan un aumento de la presión arterial. Así, las arterias se estrechan, el corazón bombea con más fuerza y los riñones excretan menos líquido para reducir la pérdida de líquidos.

Este proceso también se produce durante un entrenamiento intenso. En este caso, el cuerpo retiene agua para recuperarse.

 

 

Causas

 

Un edema puede tener numerosas causas y también consecuencias. Siempre indica un desequilibrio localizado o general en el balance hídrico.

A menudo, la causa es inofensiva y evidente:

Al permanecer mucho tiempo de pie o sentado, la sangre se acumula en las piernas y, por consiguiente, se filtra más líquido a los tejidos. El resultado son los pies y las piernas hinchados.

Otra causa localizada es una alteración del drenaje linfático, que puede producirse, por ejemplo, a consecuencia de alergias, infecciones, lesiones, tumores y radioterapia.

Los edemas generalizados pueden deberse a múltiples causas, como enfermedades hepáticas, renales o cardíacas, determinados medicamentos, el embarazo y la menstruación.

Para encontrar el tratamiento adecuado, es importante que el médico identifique y trate la enfermedad subyacente.

 

 

¿Qué puedes hacer al respecto?

 

- Haz ejercicio con regularidad

La actividad física y el deporte son fundamentales para tratar los edemas a largo plazo, sobre todo cuando la causa son problemas de circulación venosa en las piernas. El movimiento activa la bomba venosa y ayuda a expulsar el agua de los tejidos. Son especialmente recomendables los deportes de resistencia, como correr, montar en bicicleta o nadar.

 

- Bebe agua

Sería un error beber menos agua cuando se retienen líquidos. ¡El cuerpo responde reteniendo líquidos! Por eso, para reducir rápidamente la hinchazón, es muy importante ingerir suficiente

líquido.

 

- Sigue una alimentación equilibrada

Los alimentos ricos en potasio y magnesio, como los plátanos, las patatas, los frutos secos o el brócoli, entre otros, ayudan a regular nuestro balance hídrico.

Los alimentos con un alto contenido de agua, como los pepinos, la lechuga, la sandía, entre otros, también ayudan a eliminar el exceso de líquido de los tejidos.

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- Reduce el consumo de sal

Aunque la sal es esencial para nuestro organismo, consumir demasiada hace que se acumule líquido en los tejidos.

 

 

Tratamiento

 

La terapia de compresión, los masajes suaves y el drenaje linfático manual (sobre todo en caso de linfedema) pueden ser útiles como tratamiento.

Para facilitar la reducción de la hinchazón de un edema, conviene elevar la extremidad afectada.

En resumen, te recomendamos:

 

- Beber al menos 2 litros de agua al día

 

- Incorporar breves pausas para moverte en tu rutina diaria

 

- Practicar deporte con regularidad

 

- Disfrutar de un masaje o un drenaje linfático

 

- Seguir una alimentación equilibrada

 

- Reducir el consumo de sal

 

- Pedir ayuda a un profesional

 

 

La retención de líquidos puede resultar muy molesta para quienes la padecen, pero tiene un tratamiento eficaz. ¡Te deseamos mucho éxito!

von Laura Müdespacher